Desmintiendo mitos de la Soya🫛

Desmintiendo mitos de la Soya🫛

Mito 1: “La soja altera las hormonas en hombres y mujeres”

La preocupación surge por la presencia de isoflavonas , compuestos clasificados como fitoestrógenos. Sin embargo, su afinidad por los receptores estrogénicos humanos es significativamente menor que la del estradiol endógeno.

Un metaanálisis publicado en Fertility and Sterility (Hamilton-Reeves et al., 2010) evaluó 15 estudios clínicos controlados y conclusiones de que el consumo de proteínas de soja o isoflavonas no afecta los niveles de testosterona ni estrógenos en hombres.

Más recientemente, un metaanálisis en Toxicología Reproductiva (Reed et al., 2021) reafirmó que la ingesta de soja no produce efectos feminizantes ni altera parámetros hormonales masculinos.

Mito 2: “La soja aumenta el riesgo de cáncer de mama”

La evidencia epidemiológica no respalda esta afirmación. De hecho, múltiples estudios sugieren un posible efecto protector.

Un metaanálisis publicado en Breast Cancer Research and Treatment (Trock et al., 2006) encontró que el consumo de soja estaba asociado con una modesta reducción en el riesgo de cáncer de mama, especialmente en poblaciones asiáticas.

Asimismo, la Sociedad Americana del Cáncer indica que el consumo de alimentos tradicionales de soja (tofu, tempeh, edamame) es seguro para sobrevivientes de cáncer de mama y no aumenta el riesgo de recurrencia.

Un análisis prospectivo en JAMA (Shu et al., 2009) observó que mujeres con mayor consumo de soja después del diagnóstico presentaron menor riesgo de recurrencia y mortalidad.

Mito 3: “La soja no es una proteína completa”

La proteína de soja contiene los nueve aminoácidos esenciales. La FAO/OMS reconoce que la calidad proteica de la soja es comparable a la proteína animal cuando se evalúa mediante el índice PDCAAS (Protein Digestibility Corrected Amino Acid Score).

Además, estudios publicados en The Journal of Nutrition han confirmado que la soja puede contribuir eficazmente a la síntesis proteica muscular cuando se incluye dentro de una dieta equilibrada.

Mito 4: “La soja afecta la función tiroidea”

En personas con función tiroidea normal, la evidencia indica que la soja no altera significativamente los niveles de hormonas tiroideas.

Un metaanálisis publicado en Thyroid (Messina & Redmond, 2006; actualización posterior 2019) concluyó que las isoflavonas no afectan clínicamente la función tiroidea en individuos eutiroideos.

Sin embargo, en personas con hipotiroidismo tratadas con levotiroxina, se recomienda espaciar el consumo de soja respecto a la medicación, ya que puede interferir en la absorción del fármaco, no en la glándula en sí.

Mito 5: “Toda la soja es transgénica y dañina”

La producción global incluye tanto cultivos convencionales como modificados genéticamente. Desde el punto de vista de seguridad alimentaria, organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Nacional de Ciencias han indicado que los cultivos aprobados son seguros para el consumo humano.

No obstante, existen alternativas certificadas Non-GMO para quienes prefieren esa opción.

Conclusión científica

La literatura respalda que:

  • El consumo moderado de alimentos tradicionales de soja es seguro.

  • No altera significativamente las hormonas en hombres ni mujeres.

  • No aumenta el riesgo de cáncer de mama; podría incluso ser protector.

  • Es una proteína completa y de alta calidad.

  • Es segura para la población general dentro de una dieta equilibrada.